¿Cómo puedo corregir mi desequilibrio entre trabajo y vida privada?

Un buen equilibrio entre el trabajo y la vida privada no se produce por arte de magia, sino que requiere medidas activas para echar un buen vistazo a tu vida y luego tomar una decisión clara para reclamar más de ella para otras actividades que no sean el trabajo. Una vez que hayas tomado esa decisión, las posibilidades son infinitas.

Primero, calcula cuánto de tu vida está ocupando realmente el trabajo. Eso incluye el tiempo que pasas en el lugar o en la oficina, el trabajo que te llevas a casa, el tiempo que pasas pensando en el trabajo, e incluso las veces en que el trabajo te ha cansado demasiado para hacer otra cosa. Probablemente te sorprenderá lo mucho que suma – ¡y lo mucho que puede esperar!

Ahora para hacer más tiempo para lo que te hace feliz. Saber cuánto tiempo has estado efectivamente “en el trabajo” sin darte cuenta puede ser la llamada de atención que necesitas para empezar a restablecer el equilibrio entre el trabajo y la vida privada. Es importante recordar que el trabajo casi siempre se ampliará para llenar tu tiempo (¡por eso el equilibrio entre trabajo y vida privada se salió de control en primer lugar!), por lo que necesitas saber cómo vas a ocupar el tiempo que has elegido para ahorrar.

En este punto, puede que te resulte útil categorizar los diferentes aspectos de tu vida que consideras importantes. Así que está el aspecto del trabajo, por ejemplo. Otros pueden ser su salud y su estado físico, su papel en su familia, su vida amorosa, su vida social más amplia, sus intereses… ya se entiende.

Ahora haz una lista de las cosas que disfrutas – todas las cosas que probablemente no has tenido tiempo o energía para hacer durante mucho tiempo. Puede ser algo tan simple como hacer algo de jardinería, quedar con un viejo amigo para tomar una copa o llevar a tus hijos al parque. Ponga cada una al lado de uno de los aspectos importantes de su vida.

A continuación, desafíese a sí mismo. Añade algunas metas más grandes a tu lista de placeres diarios. ¿Qué planeabas hacer antes de que el trabajo se apoderara de tu vida? ¿Aprender una nueva habilidad, tal vez? ¿Experimentar una cultura extranjera, recaudar dinero para una buena causa, tomar un desafío deportivo? Si decidieras perseguir estas ambiciones ahora, ¿cómo las dividirías en pasos manejables para encajarlas en tu apretada agenda? ¿Y cómo darías el primer paso?

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